Episodio #460 · 17 de octubre de 2011 · narra 1921–2011
Ricardo Alegría: el patriarca de la cultura puertorriqueña
Con la participación de Dra. Carmen Dolores Hernández.
Sobre este episodio
En este episodio, la doctora Carmen Dolores Hernández, autora de 'Ricardo Alegría, una vida', comparte los detalles íntimos de la trayectoria de Ricardo Alegría, basándose en cinco años de entrevistas. Se explora su infancia en la Plaza de Colón, la influencia de su padre José S. Alegría —director del Puerto Rico Ilustrado y defensor de Pedro Albizu Campos—, y su formación en la Universidad de Puerto Rico, donde destacó por su activismo estudiantil. Tras doctorarse en antropología en Chicago y Harvard, Alegría regresó a la isla para dirigir el Museo de la Universidad y, en 1955, asumir la dirección del recién creado Instituto de Cultura Puertorriqueña. Con un presupuesto mínimo, Alegría ejecutó un ambicioso plan que abarcó la restauración del Viejo San Juan, la creación de talleres de arte, festivales de teatro, la recuperación del cuatro y las artes populares, y la difusión del arte puertorriqueño en el exterior. A pesar de la ley de la mordaza, contrató a nacionalistas como Isabel Gutiérrez del Arroyo y Roberto Viacochea Lota, desafiando la persecución política. Su relación con Luis Muñoz Marín e Inés Mendoza fue clave para impulsar sus proyectos, aunque siempre mantuvo su independencia ideológica soberanista. Tras renunciar al Instituto en 1972, Alegría continuó su labor desde la Oficina de Asuntos Culturales, logrando la devolución de El Morro y San Cristóbal, y más tarde fundó el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe y el Museo de las Américas. Hasta sus últimos días trabajó en proyectos como escuelas residenciales para niños desfavorecidos y un museo de la herencia africana. El episodio cierra con una reflexión sobre su legado como protector del patrimonio y su visión de una cultura puertorriqueña arraigada en las raíces taína, española y africana.
Momentos
«Él sencillamente lo hizo y cuando alguien se lo vino a decir, él le dijo que a él le habían dado mano libre para contratar a las personas que él estimara necesarias para su obra, y que a él nadie le iba a impedir contratar a estos 2 nacionalistas.»
— Carmen Dolores Hernández · ▶ 40:25
«él traía piedrecitas y las ponía, sacaba los libros del papá y ponía las piedrecitas ahí, yo decía, no me toquen eso porque esa es mi museo. Fíjense, eso es una cosa de los 9, 10 años.»
— Carmen Dolores Hernández · ▶ 3:43
«Pero él pensaba que lo universal empieza por casa, que ninguno de los grandes escritores o pintores o artistas universales, tan enraizado en una realidad nacional y hasta regional, se convirtió en universal, precisamente, porque la autenticidad de la escritura... 1 tiene que empezar, siempre me decía, desde lo propio.»
— Carmen Dolores Hernández · ▶ 32:23