Episodio #38 · 31 de agosto de 2003 · narra 1919–1994
Monseñor Antulio Parrilla Bonilla: patriota, Obispo Auxiliar de Caguas, jesuita perseguido, defensor de los oprimidos, y líder cooperativista
Con la participación de José Ángel Borges.
Sobre este episodio
El episodio reconstruye la trayectoria de Monseñor Antulio Parrilla Bonilla a través del testimonio de dos jesuitas que compartieron con él: Jorge Ambert, que lo conoció siendo monaguillo en la parroquia de Barrio Obrero, y José Ángel Borges, que fue superior suyo. Nacido en San Lorenzo en 1919 dentro de una familia ecuménica de raíces espiritistas y protestantes, Parrilla obtuvo una maestría en economía, sirvió en el ejército de Estados Unidos en Panamá —donde se convirtió al catolicismo— y se ordenó sacerdote en 1952. Como sacerdote diocesano fundó la parroquia de San José Obrero en terrenos invadidos, y en 1957 ingresó a la Compañía de Jesús atraído por su compromiso con la doctrina social de la Iglesia. Su gran pasión fue el cooperativismo, que veía como la salida cristiana a la disyuntiva entre capitalismo y comunismo. Fue presidente del Instituto de Cooperativas de la Universidad de Puerto Rico y autor de 'Cooperativismo: teoría y práctica', pero al final de su vida quedó desilusionado al ver el movimiento contaminado de mentalidad burguesa. Nombrado obispo auxiliar de Caguas en 1965, renunció un año después; más tarde fue rector del seminario de Ponce, del que salió para quedar 'en el aire' y dedicarse abiertamente a la causa independentista. Parrilla fue un nacionalista nato que nunca militó en un partido, admirador de Albizu Campos, y un pionero de la desobediencia civil contra la Marina en Vieques y Culebra, integrante del grupo de los 21. Su verticalidad le costó la persecución de la jerarquía —que lo dejó sin autorización para ejercer— y del Estado, con vigilancia del FBI y una voluminosa carpeta. Los jesuitas siempre lo respaldaron. Sus últimos años fueron de recogimiento místico y pobreza total; murió en 1994 fiel a su fe y a su sueño de una patria libre, dejando como testamento sus pensamientos, su esperanza y sus libros al pueblo de Puerto Rico.
Momentos
«Yo una vez le oí lo siguiente: mira, yo no creo en la reencarnación. Bueno, no creo en la reencarnación porque sería un postulado teológico que contradice el cristianismo. Pero también, yo no creo en la reencarnación porque, si la reencarnación existe, los puertorriqueños somos capaces de seguir posponiendo la decisión final de Puerto Rico para otra vida.»
— Jorge Ambert · ▶ 37:17
«Yo antes le había preguntado por qué, teniendo los problemas de salud como él tenía, por qué vivía eso con tanto énfasis. La vida, dice, la vida hay que vivirla con pasión e intensidad. El descanso, pues la eternidad.»
— José Ángel Borges · ▶ 32:44
«Irlanda tardó 700 años en liberarse de los ingleses y hoy día es república aparte; perdió su lengua, perdió todo, pero no se perdió Irlanda. Y él pensaba lo mismo: será en otra generación, no lo veré yo, pero eso viene, porque es un imperativo histórico.»
— Jorge Ambert · ▶ 39:15