Episodio #343 · 19 de julio de 2009 · narra 1913–2004
El maestro Lorenzo Homar
Con la participación de Antonio Martorell.
Sobre este episodio
En esta conversación, Antonio Martorell —discípulo confeso y perpetuo de Lorenzo Homar— traza un retrato íntimo y exhaustivo del maestro grabador, cartelista, escenógrafo y joyero puertorriqueño. Desde la aclaración inicial del apellido ('Homar con H, H de historia'), Martorell reconstruye la trayectoria de un hombre cuya vocación fundamental fue hacer escuela: compartir sin reservas los secretos del oficio y provocar el aprendizaje en las nuevas generaciones. La emigración forzosa a Nueva York durante la Gran Depresión, su aprendizaje como diseñador de joyas en Cartier, sus estudios en el Brooklyn Museum y la Liga de Estudiantes de Arte, su trabajo como acróbata en Coney Island, y su servicio voluntario en la Segunda Guerra Mundial configuran a un artista de saber enciclopédico y curiosidad insaciable. El episodio detalla el regreso de Homar a Puerto Rico a finales de los cuarenta, su incorporación al Centro de Arte Puertorriqueño y luego al taller de gráfica del Instituto de Cultura Puertorriqueña, donde Martorell mismo se formó. En un contexto de persecución política —la Ley de la Mordaza— y afirmación identitaria, el taller se convirtió en una cátedra universal donde no solo se enseñaba grabado y serigrafía, sino historia, política, música y literatura. Martorell describe cómo Homar revolucionó el cartel puertorriqueño integrando la letra como elemento protagónico de la imagen, y cómo su mandato de independizarse del gobierno llevó al nacimiento del Taller Alacrán y otros talleres independientes que proliferaron en la isla. Los setenta marcan la independencia definitiva de Homar y el florecimiento de su virtuosismo técnico en la serigrafía, con innovaciones en transparencias y relieves que sirvieron de ejemplo para todo el continente. El episodio cierra con anécdotas que revelan la personalidad teatral, el humor incisivo y la generosidad infinita del maestro, así como su coherencia política: de voluntario antifascista en la Segunda Guerra Mundial a opositor frontal de la guerra de Vietnam. Martorell concluye que Homar no solo enseñó a grabar o a hacer carteles, sino que enseñó a vivir como artistas y a ser puertorriqueños de un modo creador y combativo.
Momentos
«Todos los que le conocimos y que fuimos y somos sus discípulos, podemos decir que nos enseñó no solo a grabar, a hacer carteles, escenografías, vestuario, nos enseñó algo más importante: nos enseñó a vivir, a vivir como artistas y a ser puertorriqueños de un modo creador y combativo.»
— Antonio Martorell · ▶ 54:06
«Ser puertorriqueño no era cuestión de nacer en Puerto Rico, eso era un accidente geográfico, porque tú nacías en Puerto Rico, pero te educaban para ser norteamericano. O sea, que la gente se reconociera a sí mismo como puertorriqueño y que reconociera su entorno, su realidad y la describiera y la pintara y la grabara como propia, ya de por sí era un acto heroico.»
— Antonio Martorell · ▶ 18:14
«Yo aprendí más en el taller de él que en mis 5 años universitario, y eso lo digo con todos los dientes, porque quizás también era que yo estaba en necesidad de un maestro. Tú sabes, Ángel, que los maestros no escogen a sus discípulos, los discípulos escogen a los maestros.»
— Antonio Martorell · ▶ 5:27