Episodio #302 · 6 de octubre de 2008 · narra 1898–1973
La fundación del Instituto de Cultura Puertorriqueña en 1955
Con la participación de Dr. Ricardo Alegría.
Sobre este episodio
Ricardo Alegría sitúa la fundación del Instituto de Cultura Puertorriqueña en un largo trasfondo: la invasión estadounidense de 1898 y la campaña posterior por sustituir la lengua y negar la existencia de una cultura propia. Recuerda el Puerto Rico de los años 30 —la enseñanza en inglés, la pobreza retratada ante la visita de Eleanor Roosevelt, el dominio de las corporaciones azucareras— y el florecimiento puertorriqueñista de figuras como Pedreira, Tomás Blanco, Muñoz Marín y Albizu Campos. El giro de 1940 y la reorganización de la Universidad bajo Jaime Benítez le permiten, como antropólogo, transformar el pequeño museo universitario en el Museo de Antropología, Historia y Arte, redescubrir a Campeche y a Oller, y realizar las primeras excavaciones arqueológicas y estudios de la fiesta de Loíza. Con el triunfo de Muñoz Marín y la influencia decisiva de doña Inés Mendoza —a quien llama "la conciencia puertorriqueñista de Muñoz Marín"—, y ante la destrucción de edificaciones históricas del Viejo San Juan por el ejército, se crea en 1955 el Instituto de Cultura Puertorriqueña con una asignación modesta de 35 mil dólares. Alegría detalla su visión antropológica, que abarcaba desde la bomba y la plena hasta la restauración de zonas históricas, y su obra: la Escuela de Artes Plásticas, el Archivo General, el Centro de Bellas Artes, los 80 centros culturales de los pueblos, las becas a jóvenes artistas, las publicaciones, los festivales de teatro y ballet, y el rescate del cuatro como instrumento nacional. El episodio también aborda el trasfondo político —del Partido Liberal al Partido Popular y la creación del Estado Libre Asociado en 1952—, la tensión entre el "occidentalismo" de la Universidad y el puertorriqueñismo del Instituto, y la defensa de Alegría de que "la cultura universal no existe", sino la cultura nacional excepcional que se vuelve universal. Culmina con su convicción, pese a las limitaciones económicas y políticas y a que "la cultura no da votos", de que el Instituto logró que el puertorriqueño de hoy conozca mucho mejor su historia y su cultura.
Momentos
«Porque la cultura, como me decía un buen amigo mío político: Ricardo, la cultura no da votos, a mí nadie me pide cultura, me piden cada una alcantarilla, cada una carretera. Y por esa razón a veces es difícil conseguir que los líderes políticos asignen los fondos que se requieren para la cultura, para seguir conservando.»
— Ricardo Alegría · ▶ 37:25
«Por ejemplo, la enseñanza cuando yo estaba en la escuela elementar, pues era en inglés, se nos enseñaba hasta la aritmética en inglés, por eso yo nunca pude pasar de la tabla del 8. Era sumamente una situación de burla, la única bandera que se ondeaba era la bandera de los Estados Unidos. En la escuela entrábamos cantando los himnos americanos, había que jurar la bandera.»
— Ricardo Alegría · ▶ 2:04
«Yo digo, la cultura universal no existe, lo que existe es la cultura excepcional nacional que se vuelve universal, pero nadie de los grandes pintores universales, como vamos a decir Cézanne, Cézanne lo que pinta es los personajes de Francia, el paisaje francés, ahora lo hace con tal excelencia que eso se vuelve universal.»
— Ricardo Alegría · ▶ 42:52