Episodio #290 · 14 de julio de 2008 · narra 1859–1935
Luis Muñoz Rivera: el único Presidente de Gobierno o Primer Ministro de Puerto Rico
Con la participación de Dr. Antonio Fernós López-Cepero.
Sobre este episodio
Con motivo del natalicio de Luis Muñoz Rivera (17 de julio de 1859, Barranquitas), el episodio reconstruye la trayectoria del patricio desde su formación autodidacta en un Puerto Rico rural y mayoritariamente analfabeto hasta su muerte en 1916. Fernós explica cómo Muñoz Rivera, poeta cultísimo y aficionado al latín, llega a la política a través del periodismo en Ponce, invitado por don Ramón Marín —cuya hija se convertiría en su esposa y madre de Luis Muñoz Marín—, y cómo sucede a Román Baldorioty de Castro al frente del autonomismo. Ante un sistema donde solo ganan las elecciones los partidos de su majestad, Muñoz Rivera formula la teoría del pacto político y viaja a Madrid a negociar con Sagasta, lo que le cuesta la disolución del Partido Autonomista, la fusión con el Partido Liberal y la ruptura con José Celso Barbosa: el nacimiento de dos autonomismos enfrentados. La conversación detalla el drama del cambio de soberanía de 1898: apenas conseguida la Carta Autonómica, la invasión estadounidense reduce el gobierno propio a nada, y la dimisión del gabinete autonómico —a la usanza parlamentaria española— es aceptada por el gobernador militar, disolviendo el régimen y dando paso a año y medio de ocupación militar hasta la Ley Foraker de 1900. Sin hablar inglés y excluido de Fortaleza mientras Barbosa accede al poder con la ayuda del agente Manuel del Valle, Muñoz Rivera hace un periodismo de denuncia que provoca la quema de su imprenta por las turbas republicanas; huye a Caguas y luego a Nueva York, donde funda el Puerto Rico Herald. El relato culmina con la fundación del Partido Unión (1904), la ruina económica provocada por la devaluación del 33% y el avasallamiento de las corporaciones azucareras, la rebelión legislativa de 1908 y, finalmente, la etapa de Muñoz Rivera como comisionado residente en Washington. Allí libra la lucha por un Senado electivo, cuyo precio en la Ley Jones fue altísimo: la imposición de la ciudadanía americana que él pidió someter a plebiscito para no convertir a los puertorriqueños en "parias en su propia tierra". Muñoz Rivera muere en 1916, ciudadano de Puerto Rico, sin ver el nuevo régimen, dejando su último latinazgo: nula est redemptio.
Momentos
«Ni ejercer profesión, ni ocupar posición, ni votar. Muñoz Rivera dice el 4 de mayo de 1916 en su último discurso en el Congreso de Estados Unidos: denos un plebiscito para decidir la ciudadanía, porque si nos la imponen nos convierten en parias en nuestra propia tierra.»
— Antonio Fernós López-Cepero · ▶ 53:19
«Muñoz Rivera también escribe: silencio tan triste enerva el espíritu, ¿es acaso esta tierra un inmenso sepulcro de vivos? ¿Ese es Muñoz Rivera entonces, o nos aplica a nosotros en el 2008? Silencio tan triste enerva el espíritu, ¿es acaso esta tierra un inmenso sepulcro de vivos? Eso es un grito.»
— Antonio Fernós López-Cepero · ▶ 23:05
«Puerto Rico tenía un superávit en caja y lo saqueó el gobierno militar y se lo llevó para Washington. Eso está documentado. Saquearon las arcas de los municipios y del gobierno autonómico de Puerto Rico. No fue sólo los archivos que hemos rescatado por unos pasos después. Se llevaron el dinero. Nos dejaron en la inopia.»
— Antonio Fernós López-Cepero · ▶ 48:33