Episodio #212 · 14 de enero de 2007 · narra 1839–1903
Hostos en Chile y Santo Domingo
Con la participación de Dr. Ángel Villarini Jusino.
Sobre este episodio
En este episodio, Ángel Collado Schwarz conversa con el profesor Ángel R. Villarini Jusino sobre la trayectoria de Eugenio María de Hostos, nacido en Mayagüez en 1839 de padre puertorriqueño y madre dominicana, raíz que explica su vocación antillana. Enviado a España desde niño, Hostos se formó en la literatura, el positivismo y el idealismo krausista, entró en contacto con figuras como Sanz del Río y Giner de los Ríos, y pasó de literato a político. El desengaño con los liberales españoles, que ni siquiera concedían autonomía a Puerto Rico, lo radicalizó hasta hacerlo independentista confeso hacia 1869, cuando emprendió una gira por Suramérica en favor de la independencia de Cuba y Puerto Rico y contra la anexión de la República Dominicana a Estados Unidos. El programa detalla sus dos grandes hogares adoptivos. En Santo Domingo —patria de su madre y base de sus proyectos de liberación— intervino primero en la política liberal y luego dirigió la reforma educativa y la célebre Escuela Normal, aunque se vio envuelto en una dura polémica con la Iglesia por defender la escuela laica y sufrió el acoso de la dictadura de Ulises Heureaux. En Chile, donde vivió sus períodos más largos, ejerció como profesor de Derecho, dirigió liceos convertidos en laboratorios pedagógicos y sus planes de enseñanza de la lengua, la historia y la geografía se volvieron doctrina oficial del Estado; allí publicó ensayos memorables sobre Hamlet, sobre la educación científica de la mujer y sobre el porvenir de Chile. Villarini subraya la coherencia entre palabra y vida de Hostos, "una idea hecha carne", y narra su regreso a Puerto Rico tras la invasión estadounidense de 1898: la fundación de la Liga de los Patriotas, su desconfianza hacia los partidos, su tensa reunión con el presidente McKinley que le valió el mote de "el hombre altivo del trópico", y su desencuentro con el sector autonomista. Finalmente, decepcionado, volvió a Santo Domingo a continuar la reforma educativa, donde murió en 1903, entristecido al ver a sus propios discípulos arrastrados por las luchas políticas del país.
Momentos
«Cuando uno de los grandes líderes políticos y militares chilenos, Godoy, que admiraba la obra de Hostos y se entera de las condiciones de pobreza en las que Hostos vivía, le ofrece un donativo, incluso le dice, aunque sea para pagar las plumas con las que usted escribe en la prensa. Y Hostos se niega a recibirlo.»
— Ángel R. Villarini Jusino · ▶ 40:01
«Hostos era un hombre, un ser humano de una integridad, de una coherencia entre palabra y vida, que es lo más que la gente recuerda, incluso más que sus ideas. El ejemplo vivo, el ejemplo vivo de una idea, una idea hecha carne. La idea de la justicia, de la verdad, del bien, hecha carne.»
— Ángel R. Villarini Jusino · ▶ 40:29
«El no poder ver, ni siquiera en el momento en que él había tenido más ilusiones, la cordura, la racionalidad que tanto él predicaba, eso realmente lo hizo enfermar. Uno de sus discípulos, Federico Henríquez y Carvajal, incluso llegó a decir que a Hostos sobre todo lo había matado la tristeza de ver en lo que había desembocado su obra en Santo Domingo.»
— Ángel R. Villarini Jusino · ▶ 54:42