Episodio #441 · 5 de junio de 2011 · narra 1538–2011
La literatura dominicana
Con la participación de Dra. Nívea De Lourdes Torres Hernández.
Sobre este episodio
El episodio ofrece un amplio panorama de la literatura dominicana, comenzando con sus raíces coloniales en la isla La Española, donde se fundó la primera universidad de América en 1538. La conversación destaca la labor de los primeros cronistas de Indias, como Fray Ramón Pané, y la emergencia de dramaturgos y poetas criollos en los siglos XVI y XVII que sentaron las bases de una tradición literaria local. El núcleo del análisis se centra en el siglo XIX, período en el que la literatura dominicana alcanza su esplendor con tres figuras fundamentales: Salomé Ureña de Enríquez, pionera de la educación femenina y poeta patriótica; José Joaquín Pérez, máximo representante del romanticismo y el indianismo; y Manuel de Jesús Galván, autor de la novela indianista 'Enriquillo'. La discusión establece paralelismos con la literatura puertorriqueña de la época, conectando a estos autores con figuras como Eugenio María de Hostos y Lola Rodríguez de Tió. Finalmente, el programa aborda el siglo XX, explorando el impacto de las intervenciones militares y la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo en la producción literaria. Se examina la obra de autores como Tulio Manuel Cestero, Fabio Fiallo, Pedro Mir y Juan Bosch, concluyendo con un repaso por la literatura contemporánea y la diáspora, con autores como José Alcántara Almánzar, Pedro Antonio Valdez, Julia Álvarez y Junot Díaz.
Momentos
«Ellos consiguieron su independencia, luego fueron, este, invadidos por 22 años. Y luego recuperan su soberanía y luego regresan como colonia de España, es el único la única colonia de España que luego de liberarse regresa a hacer, luego se presentó un proyecto de ley en el Congreso de los Estados Unidos para anexar a la República Dominicana como un estado de unión.»
— Ángel Collado Schwarz · ▶ 22:39
«Y mientras yo con asombro le escuchaba, el poeta proseguía, así transformado en impregnadas del veneno de mis rencores, las potentes garras, enví los aires y penetré en su alcoba. Ella dormía, sobre la candidez del lecho destacábase, más blanca aún, su olímpica belleza, que solo la castidad del desnudo protegía, envolviéndola como un impalpable velo esplendoroso.»
— Nívea Torres · ▶ 34:51