Episodio #4 · 29 de diciembre de 2002 · narra 1940–1976
Vivencias de Don Ricardo Alegría con Luis Muñoz Marín en Cidra en 1959, a raíz de la derrota del Proyecto de Ley Fernós-Murray.
Con la participación de Dr. Ricardo Alegría.
Sobre este episodio
En este episodio, Ángel Collado Schwarz, Jorge Rodríguez y Pedro Reina Pérez conversan con don Ricardo Alegría, antropólogo fundador del Instituto de Cultura Puertorriqueña, del Museo de las Américas y del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe. Alegría abre con una de sus anécdotas más célebres: mientras guiaba al senador J. William Fulbright por un San Juan aún ocupado por los militares —donde no los dejaban entrar a Casa Blanca ni al cuartel—, una bola de golf del campo instalado en El Morro casi hiere a la esposa del senador. Indignado, Fulbright prometió terminar con aquello al llegar a Washington, y seis meses después el ejército comenzó a devolver los monumentos históricos, base de la restauración del Viejo San Juan. Alegría explica el estado ruinoso del San Juan de los años 40 y 50, la renta congelada y el hacinamiento, y cómo el Instituto de Cultura ideó exenciones contributivas, préstamos a largo plazo y ejemplos como la tienda de Mr. Cábana en la calle del Cristo para lograr que fueran los propios propietarios quienes restauraran, caso único en América. Narra también el nacimiento de los Estudios Puertorriqueños —del programa con la Universidad de Búfalo al Centro de Estudios Avanzados en el antiguo Seminario Conciliar— y, a partir de la biografía que prepara Pedro Reina, revive la dramática reunión de Cidra en 1959: al conocerse la derrota del Proyecto Fernós-Murray, Muñoz Marín cayó en una honda tristeza, habló de un destino inexorable y, al final, se encerró diciendo que renunciaba. La segunda mitad recorre los documentos de la familia Alegría —papeles de José de Diego, Betances y del gobierno militar de 1898-1901 heredados de su padre José Alegría—, y culmina con una defensa de la obra del Instituto como muro de contención cultural: los centros culturales, los festivales de los pueblos, la bomba y plena, los santos de palo y una "explosión" de artesanía. Alegría distingue el nacionalismo como orgullo de la nación del nacionalismo de conquista, y evoca el efecto psicológico de 1952, cuando Muñoz Marín adoptó como oficial la bandera antes vista como emblema nacionalista.
Momentos
«Y ahí el señor Fulbright, que había estado muy cauteloso, muy preocupado, explotó. Me dijo, pero es que esto es inconcebible, que valor militar tiene en todos estos sitios que hemos visitado, porque están aquí, estos son monumentos históricos como los otros que usted me ha ido enseñando. Cuando yo llegue a Washington esto se va a acabar. Y así fue.»
— Ricardo Alegría · ▶ 4:22
«Y ahí Muñoz explotó un acceso de unas cosas que decía increíble, ¿verdad? De su conciencia, de la lucha de él con su conciencia, que él sabe una frase que no podría usar ahora, pero que su conciencia tenía que ser para hacer lo que él estaba haciendo. Y es que dijo, rebusquen otro presidente, yo me voy.»
— Ricardo Alegría · ▶ 24:22
«Y cuando entramos dentro del morro ocurrió uno de los milagros que me han ocurrido a mí, el campo de la cultura, de que una bola de golf casi le da a la señora de Fulbright.»
— Ricardo Alegría · ▶ 4:11