Episodio #352 · 20 de septiembre de 2009 · narra 1970–2005
El juicio de Filiberto Ojeda Ríos en 1989 y su posterior asesinato
Con la participación de Lic. Julio Eduardo Torres.
Sobre este episodio
En este episodio de La Voz del Centro, el abogado Julio Eduardo Torres, amigo y miembro del equipo de defensa de Filiberto Ojeda Ríos, narra en detalle el juicio federal de 1989 en Puerto Rico. Explica cómo conoció a Filiberto en 1988 en una prisión de Nueva York, el arresto masivo del 30 de agosto de 1985 en Luquillo con más de 150 agentes, y los tres años de encarcelamiento sin juicio que sufrió. Describe las condiciones inhumanas de la celda construida en el tribunal federal, las huelgas de hambre, y la estrategia de defensa conjunta en la que el propio Filiberto participó activamente, incluyendo contrainterrogatorios memorables como el del agente Jack Island. El jurado lo absolvió por unanimidad, pero Filiberto ya había cumplido cuatro años de prisión sin condena. Tras la absolución, Filiberto se convirtió en un héroe nacional, pero la persecución del FBI se intensificó. Ante el temor de ser asesinado si lo trasladaban a Hartford, decidió pasar a la clandestinidad en septiembre de 1990, dejando su grillete electrónico en las oficinas de Claridad. Durante quince años vivió oculto, enviando mensajes y concediendo entrevistas, hasta que el 23 de septiembre de 2005 fue localizado en Hormigueros. El operativo del FBI, según el informe del inspector general, fue diseñado para no repetir los 'errores' de 1985: no llevaron negociadores que hablaran español, mantuvieron alejada a la policía puertorriqueña y rechazaron la presencia de periodistas, lo que para Torres evidencia que la intención era asesinarlo.
Momentos
«Lima, en un acto de mucha valentía, le dice al juez, al magistrado que intervenía, que él solo entraría a Hubble Holds con las almas en la mano a sacar al invasor.»
— Julio Eduardo Torres · ▶ 3:50
«le dijo, oye, para usted un hogar puertorriqueño es Guiverrich. Y el hombre no encontró que contestar, pero todo el jurado, que sabía español, obviamente eran puertorriqueñas, se echó a reír.»
— Julio Eduardo Torres · ▶ 29:55
«sin que lo supieran los que estaban en la placita empezaron a cantar, Yo soy boricua, mi amor es Puerto Rico, y al ritmo de Yo soy boricua, mi amor es Puerto Rico, se leyeron los 8 veredictos absolutorios de Filiberto.»
— Julio Eduardo Torres · ▶ 17:20