Episodio #1118 · 21 de junio de 2026 · narra 1945–2026
La Autoridad de Acueductos y Alcantarillado
Con la participación de Jorge Rodriguez.
Sobre este episodio
El episodio traza la historia de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados desde su fundación en 1945 —mediante una ley impulsada por el último gobernador estadounidense, Rexford Tugwell, y aprobada por una legislatura popular presidida en el Senado por Luis Muñoz Marín— hasta la crisis actual del agua en Puerto Rico. Tras un fracasado intento de privatización con la Compañía de Aguas bajo Pedro Rosselló y luego con la española Ondeo, la Junta de Directores recluta a Jorge Rodríguez, un ingeniero del sector privado sin afiliación política, para retomar la agencia. Rodríguez describe el panorama que encontró: un déficit de 400 millones, la planta de Carolina intervenida por la EPA, 80,000 clientes semanales sin agua y un sindicato que controlaba la autoridad. Narra el enfrentamiento con el sindicato por el plan médico, una huelga de 84 días que operó con personal gerencial y el apoyo de los alcaldes, y la investigación federal que llevó a la cúpula sindical a prisión por desviar fondos. Detalla también el rescate financiero: un aumento tarifario que llevó la factura promedio de 4 a 12 dólares, un préstamo de 250 millones de la banca local y una emisión de bonos de 1,800 millones que se vendió en menos de una hora, así como el acuerdo con la EPA que lo obligó a declararse culpable 15 veces en corte federal. Rinde homenaje a su director de finanzas, Efraín Acosta Reboiras. En la segunda parte se abordan las operaciones: el programa de mantenimiento preventivo, los embalses (Naguabo, Valenciano, Guajataca), el superacueducto ideado por Chago Domenech, el debate sobre el desperdicio de agua, el alto consumo eléctrico y las microrredes financiadas con fondos de FEMA. Rodríguez advierte sobre una posible sequía de seis meses por el cambio climático, usa a Israel y a la República Dominicana como ejemplos de planificación ejecutada, y atribuye la crisis actual a la pérdida de memoria institucional y a la politización de la agencia, cerrando con un llamado a un plan de país que trascienda los cambios de administración.









